Levitando en medio de los hombres me sentí morir
Y una vez muerta,
sumergieron las ganas
desesperadas,
de formar parte de la vida.
Recupere las fuerzas,
inauguré la certeza,
la misma que se esparció en el tiempo
cuando volví a mi…
y volví a morir...
Así suceden hoy mis días,
levitando
entre encuentros y desencuentros conmigo misma
entre mis errores y mis aciertos
caigo
resurjo me entierro
y pertenezco.
Todo se entremezcla en riñas y mares
de perdición sobre situación.
Levitando vago en el recuerdo de mis pasados y sus nostalgias
vuelvo para ver lo que de mi misma construí
me disfrazo de humana para jugar a la ruleta
en la que solo quiero apostar a perder,
para partir.
Igualmente pierdo siempre mas de lo que gano:
Pierdo tiempo,
pasión,
sueños,
encantos...
Y gano una experiencia diaria
La del porque uno no debe hablar con extraños
Que son los otros, que es uno mismo,
Que es un reflejo
de lo que simplemente, con un giro
Pude haber sido
pero no fui...
Levitando entre los hombres, creyéndose humanos.
Todos extraños,
Lejanos, dispersos, ocupados, desencontrados
Me muero diariamente sin que lo perciban
Y resucito nuevamente ante su mirada
La que me ignora,
la cruel,
la esquiva…
Levitando,
así,
muriendo hasta el cansancio,
siempre sola
renazco...
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