Quede suspendida en el reloj de mi propio mundo
Me encontré incoherentemente acorralada por mi misma
En mi propio espacio,
Aquietada por los perversos efectos de las blancas noches
Los mismos que producen todo tipo de demencia,
incluso la que concreta mis cegueras, mi perdición….
Inmóvil, sola y abrumada
Inquieta y aquietada
Juzgando a aquello que al juzgarme me vacía de rostros y almas
Así
Me declaro ciertamente equivocada
Victima y victimaría de mi bendita maldición desconcertante
Maldición que una vez me llevo al encierro
Y hoy se viste de libre, pero lleva mi libertada hace años bajo su poder
Enterrada
Escondida en el laberinto de mis recuerdos
Oscurecida
Rasgada
Rota
Agotada.
Vislumbro la salida del tiempo de mi reloj
Es el futuro que me abandono
Justo en el pasado de ese mismo mañana
Y entonces,
enredada entre tanta incongruencia,
entre tanto de mi,
En toda mi misma encrucijada
Espero al malestar de la mañana,
Porque al volver a sentirme muriendo, descubriendo la agonía continua
También vuelvo a descubrir que aun hay existencia
y vida para tenerla….
No hay comentarios:
Publicar un comentario