jueves, 2 de febrero de 2012

¿De qué se trata la vida?

¿De qué se trata la vida? Pregunté

Pareciera que el destino se conspira con mi suerte,
- si es que existen -
me absorben las sombras, los recuerdos: pesadillas. Es la locura en algún grito, tanta máscara que disfraza la mentira...
Mientras en la encrucijada de mi misma y sin sentido el laberinto destierra alternativas.
- ya no queda ni siquiera la ilusión de realidad-
El escenario se ha quedado al descubierto, vacío;
en él deambula un torpe ser que fue y hoy es fantasma,
en una luz que apagada yace en sombra,
mientras que el hoy parece ser sin ser más nada que un respiro, un suspiro,
que al escaparse y perderse en la quimera de esta vida
se vuelve solamente una pizca más de esa misma nada,
disgregándose en el simulacro de una ficción que rescindió.

Entendiera que el padecimiento relumbra aquel constructo irreversible,
donde la nostalgia y el olvido
–deseado-
manifiestan un resumen vagado de un pasado sin sentido.

Ya ahora es sabido que en la vida los momentos se transitan,
unos a otros se suceden
y en los llamados espacio-tiempo nacen-mueren...
Solo en algún transgiversado recuerdo perennizan, más ambiguos, más abstractos.
Llenos de ilusiones, deseos y apariencias se presentan.
Sin embargo,
el péndulo se mantiene en movimiento
y ellos reiteradamente se suceden.
Casi infinitamente van muriendo,
no obstante ello,
nos dan razones para existir.

Es aquí y así como la falta de todo consolida la nada,
perteneciéndonos una agonía pendiente del silencio que el murmullo del mundo daña.
El día se ha vuelto noche y la noche eterna.
Desisto de un martirio siniestro y me obligo a escaparme de esta gran ironía.

Nada, absolutamente nada es lo que parece...
                                                                          Eso es la vida…
                                                                                                      Me decían...

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