jueves, 29 de diciembre de 2011

El agujero ambiguo


La oscuridad me ciñe por la espalda,
La luz inconcebible inminencia un próximo encuentro que no llega,
el sonido del silencio besa mi cuello tembloroso,
mientras suspiro dentro del agujero empantanado en el que vivo.

A veces  intento abandonar el acto inconsciente de respirar
para no ver las telarañas de dolor que me aprisionan.
Otras veces, trato de no sentir mi cuerpo frágil y temeroso
que se desvanece, muere y resucita.

Es entonces que siento a ese agujero ambiguo,
piadoso y sin piedad a su vez.,
el que me refugia desde antes de nacer,
en el que creí aprender a sentir, sin sentir y sin creer.

En medio de este mundo, el mío, el del barro y la perdición,
gracias a mi soberbia  absurda, quizás ilusa,
 obtengo fuerza para resistir la tempestad
y mi  vacío.

Y siendo sin ser,
cuando el mundo esta enredado en su propia crueldad
Logro escaparme unos instantes.
Y vuelo…

Los sueños me permiten volar,
y llegar a donde no fui,
al fondo del cielo,
al final del horizonte,
a mezclarme entre las estrellas fugaces,
y bajarme en Marte, para perderme en Venus,
encontrando los secretos del amor y la eternidad.

Volando, logro escaparme de donde nunca quise estar.
Voy olvidando mis fracasos. Vuelvo triunfos vanas añoranzas.
Y es por medio de ese viaje cuasi astral,
que me vuelvo mas libre de lo que nadie puedo ser, ni  imaginar.

Libre, en una extraña y lejana realidad
En donde soy quien quise ser,
lo que en algún lugar siempre fui, pero no lo supe ver,
soy yo misma, la que tanto busque
la que encontré y perdí
 y al perderla me perdí.

Entonces, le agradezco a ese agujero:
Aquel en el que mientras voy muriendo
Me hace jugar con la muerte
darle la espalada a la angustia
sofreírle con ironía a todo lo que fue y será,
a lo que queriendo o no, lograré desenmarañar.

Ese mismo agujero es el que me ayuda a sobrevivir:
Por medio de la utopía de darle sentido al sin sentido:
 Ese que yo creí que definía el sentido de la vida.
De la mía.

Allí, en ese desamparo que produce la realidad
Nuevamente encuentro recovecos llenos de espacios vacíos,
y los uso, forasteramente para escapar,
y retornar el vuelo.

Y volar…

 

                                                                                       Cyntia P. P. Ruiz

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